
Todos llevamos dentro a nuestra niña interior, esa versión de nosotras mismas que vivió experiencias en la infancia y que aún influye en nuestra vida adulta. Puede ser una fuente de creatividad, alegría y espontaneidad, pero también puede cargar heridas emocionales que necesitan ser sanadas.
Sanar a nuestra niña interior es un acto de amor propio, de compasión y de reconciliación con nuestro pasado. Una manera poderosa de iniciar este proceso es escribiéndole una carta, hablándole con amor y brindándole el apoyo que tal vez en su momento no recibió. Entre más personalizada sea tu carta, más poderosa será. Puedes comenzar dirigiéndote a ella por su nombre, por ejemplo: "Pequeña niña (tu nombre)".
Sanar la niña interior es un proceso, es importante siempre hablarte con amor y verte siempre como prioridad. Tú tienes el poder de hacer cambios: si tú cambias, todo a tu alrededor cambia.
No podemos cambiar nuestro pasado, pero sí podemos cambiar cómo lo vemos y sentimos desde el adulto consciente, amoroso y compasivo que somos. Debemos responsabilizarnos y hacer los ajustes necesarios para ver los cambios internos en nosotros. Los beneficiados seremos nosotros mismos, permitiéndonos ser la mejor versión de nosotros para los demás.
¿Cómo escribir una carta a tu niña interior?
A continuación, te comparto algunos pasos para que puedas escribir una carta sincera y sanadora:
- Encuentra un momento de tranquilidad: Busca un lugar cómodo y libre de distracciones. Puedes encender una vela, poner música suave o simplemente respirar profundamente antes de empezar.
- Conéctate con tu niña interior: Cierra los ojos e imagina a la versión pequeña de ti. ¿Cómo es? ¿Qué edad tiene? ¿Qué emociones está sintiendo?
- Escríbele con amor y comprensión: Comienza la carta dirigiéndote a ella con dulzura. Exprésale que la reconoces, que la escuchas y que estás aquí para cuidarla.
- Valida sus emociones: Si hubo momentos difíciles en su infancia, reconócelos. Dile que está bien haber sentido miedo, tristeza o soledad, pero que ahora ella está a salvo contigo.
- Dale el amor y las palabras que necesitaba oír: Escríbele todo aquello que te hubiese gustado que alguien te dijera cuando eras niña. Hazle saber que es valiosa, amada y suficiente tal como es.
- Comprométete a cuidarla: Dile que siempre estarás para ella, que la protegerás y la guiarás con amor en cada paso de su vida adulta.
- Finaliza con gratitud: Agradece a tu niña interior por ser parte de ti, por su fortaleza y por seguir contigo en este camino de sanación.
Ejemplo de carta a tu niña interior:
Querida pequeña niña (tu nombre),
Te veo, te siento y te abrazo con todo mi corazón. Sé que hubo momentos en los que te sentiste sola, con miedo y sin entender por qué algunas cosas pasaban. Pero quiero que sepas que nunca estuviste sola, que yo siempre he estado aquí contigo. Ahora soy una adulta y estoy aquí para protegerte, amarte y darte todo el cariño que mereces.
Eres una niña maravillosa, llena de luz, creatividad y amor. No necesitas la aprobación de nadie para sentirte valiosa, porque ya lo eres. Hoy te libero de cualquier tristeza o dolor del pasado, porque mereces ser feliz y vivir con paz.
Gracias por ser tú, por tu fortaleza, por tu ternura. Desde hoy en adelante, caminaré contigo de la mano, abrazándote con amor en cada momento.
Abrazo con amor a la versión de mí que un día se sintió sola y herida. Honro mis emociones y le doy voz a mi niña interior. Cuando algo externo intente perturbarnos, recuerda que nada es personal. El miedo, la frustración o las palabras de otros no están bajo nuestro control. Pero tú y yo sí tenemos el poder de elegir cómo sentir, pensar y actuar. Cuando surjan recuerdos del pasado que nos causen dolor, respiremos profundo y observémoslos con ojos de amor, compasión, bondad, tolerancia y respeto. Abrazaremos ese pasado con la misericordia y la comprensión que merece. Cada persona que cruzó nuestro camino cuando éramos niñas hizo lo mejor que pudo con las herramientas y el conocimiento que tenía en ese momento.
Hoy honramos, perdonamos y agradecemos a cada uno de ellos por lo que nos entregaron. Les enviamos luz en su proceso y los dejamos ir, para avanzar con libertad y plenitud en nuestro presente y futuro. Tú y yo somos uno. Cuando algo nos cause dolor, simplemente respiremos, soltemos y nos abracemos con amor. Nos transformamos y sanamos juntas. Tú y yo somos uno, somos poderosas, perfectas, somos inteligencia y consciencia divina. Dios siempre está con nosotras.
Hoy te honro y te bendigo con amor divino. Somos uno con Dios. Debes estar orgullosa de todo lo que hemos logrado. Gracias por ser perfecta y hermosa por dentro y por fuera. Amo y abrazo nuestra feminidad, única y especial. Somos transformación divina y crecemos juntas en cada momento, liberando a nuestro linaje y sucesores. Sanar mi pasado es honrar mi presente y abrirme a un futuro lleno de luz. Pequeña (Nombre tuyo), hoy elijo honrar mi historia sin cargar su peso. Y elijo sanar y recuperar mi esencia.
Con todo mi amor,
[Tu nombre], el adulto, consciente y responsable
Escribir esta carta puede ser un acto profundamente sanador. Puedes leerla en voz alta, guardarla como un recordatorio de amor o incluso escribirle nuevas cartas cuando sientas que tu niña interior necesita ser escuchada.
Recuerda: sanar a tu niña interior es regalarte la paz y el amor que siempre has merecido. ¡Tú eres poderosa, completa y digna de una vida llena de felicidad y plenitud!
